… es el cambio, o eso dicen. Por eso hemos migrado a la plataforma de Facebook y Twitter para continuar con la tarea que inició aquí hace un par de años. Te invitamos a continuar leyendo Sobre Hombros de Gigantes ahora en www.facebook.com/sobrehombros y @sobrehombros, y a ser partícipe en la fascinante conversación sobre la ciencia y la naturaleza.

No mucho en este universo suena más misterioso que “materia oscura” - aunque la “energía oscura” no se queda atrás. No es casualidad, ambos elementos son centrales en algunos de los misterios más profundos que enfrenta la ciencia moderna en su carrera por entender la naturaleza. Es entendible que asociemos estos dos conceptos, considerando la similitud de sus nombres, pero en realidad no tienen nada que ver (a nivel de observación) uno con el otro. De hecho, podríamos considerarlos bastante opuestos.
La “energía oscura” es la explicación temporal que se le da a la aceleración de la expansión del universo. La observación es que casi todas las galaxias que vemos se alejan de la nuestra: mientras más lejana la galaxia, más rápido se aleja de nosotros. Ahora, sabemos que la gravedad intenta unir a estos cuerpos, lo vemos todos los días, pero algo le está ganando el partido. Al parecer hay una fuerza estirando el espacio mismo entre las galaxias, como se estira la superficie de un globo al inflarlo.
La materia oscura resulta, por su parte, aún más enigmática debido a lo “casi” tangible que se nos presenta. La gravedad es lo que mantiene juntas a las galaxias, pero no hay suficientes estrellas ni nubes de gas para ejercer la fuerza necesaria para sostenerlas así. Algo más debe estar agregando aún más masa, una materia que no se ve, ni se siente, que nos rodea y atraviesa. Suena casi místico, pero no lo es en lo absoluto pues hay predicciones que nos pueden indicar si estamos en el camino correcto. Una de ellas es el llamado “lente gravitacional” - el cual me parece particularmente maravilloso de observar, por sus implicaciones teóricas. Fue Einstein quien lo propuso: la gravedad no solo afecta a la masa, también a las partículas energéticas - como los fotones de luz. Cuando la luz pasa cerca de una gran fuente de masa, se desvía y distorsiona, creando un “anillo” alrededor de la misma. Los vemos alrededor de objetos masivos como el de la fotografía. Pero aquí es que viene lo bueno:
Hemos visto la misma distorsión alrededor de…. la nada. Alrededor de esa materia invisible que llamamos materia “oscura” - o algo que causa el mismo efecto. No podemos verlo directamente, y aún no sabemos de qué se trata, pero sabemos que algo hay allí, como un pegamento que mantiene unido al universo.
La parte más sorprendente es que se estima que la materia oscura representa el 84% de la materia del universo. Como si ver las estrellas no fuese suficiente para sentirse pequeño.
ApolloXI

Este es a mi parecer - y pienso la historia así lo recordará en un futuro no muy lejano - uno de los momentos más importantes en el devenir de la humanidad….
Espera un segundo, ¿En un futuro? - Imagino se estarán preguntando muchos de ustedes justo ahora - Acaso ¿no es recordado ya de esa forma en la actualidad? - Bueno, estamos - por supuesto - de acuerdo en eso último, pero debemos admitir que desafortunadamente muchos hoy aún no lo consideran así, e ignoran y menosprecian los nombres y rostros de las personas involucradas en hacerlo posible. Algunos incluso niegan sin base alguna que el evento haya sucedido. Sin embargo, si nos detenemos un momento y observamos la imagen grande, más allá de nuestra generación, la pasada y la que viene, si pensamos en la evolución de las especies tecnológicamente aptas, no solo en La Tierra sino en cualquier sitio que se presenten, es fácil imaginar que alcanzar el satélite natural de su planeta de origen - sea por el motivo que sea - representa un escalón cuya importancia no se puede desestimar. Como un niño aprendiendo a caminar (ejemplo muy literal al ver a los astronautas haciéndolo en la Luna), la humanidad se hizo grande al visitar otro cuerpo celeste.
Te sorprenderá saber entonces - lector - que esta monumental ocasión muy seguramente se quedará pequeña en los libros de historia ante otro avance potencial, uno que la casualidad infinita del cosmos podría bien causar te involucrara a ti personalmente.

¿A MÍ?
Si, a ti. Digamos que somos visitados y, por alguna causa cualquiera, eres el primer ser humano en hacer contacto con una especie extraterrestre, lo que la mayoría de los historiadores está de acuerdo sería el momento definitorio de la historia humana (mucho más que nuestro ejemplo previo). ¿Qué harías entonces? — Si, entiendo que muy probablemente no serás tú, pero ¿y si lo fueses? Pensar no cuesta nada y produce mucho. ¿Seguro que no es buena idea prepararte para la idea de que - por mero azar - puedas ser el ser humano más importante y recordado que haya nacido? Es un hecho generalmente aceptado que luego de ese momento la historia se dividiría en “pre-contacto” y “post-contacto” (lo siento cristianos, su clasificación ya está muriendo de cualquier forma). El día en que hayas hecho contacto, y tu nombre, será recordado por todas las culturas y civilizaciones, mientras exista la especie humana. El instante clave de nuestra existencia. Serás más grande que los Beatles.
Pero, que no te presione.
Si podemos darte algún consejo para ese momento, sería: no pienses en eso que acabamos de decir. Podrías ponerte nervioso y hacerlo mal. Mantener la calma sería, como en la mayoría de los momentos de la vida, la mejor opción. Hace un tiempo leí un artículo que destacaba otras cosas que también harías bien en tener en mente. En líneas generales, recomendaba:

1) Quédate quieto
Si estos tipos han estado viajando por el espacio visitando planetas, lo más probable es que no seas la primera forma de vida que encuentran. Estarán acostumbrados a que los animales con menor inteligencia se comporten como tal: haciendo ruidos sin patrones, moviéndose como locos y tratando de escapar. Probablemente han recogido un ave o un pez y lo han visto meneándose hasta morir. Ellos saben cómo se comportan los organismos con un bajo nivel (relativamente) de consciencia. Quedarte quieto es lo primero que tienes que hacer para demostrar que vales más vivo que muerto.
Saber un poco de estadística también te ayudaría. Entre la tasa de avance de la tecnología y el tiempo que una especie debe existir para viajar por el espacio interestelar, la probabilidad de que estemos aunque sea a 5000 años de los aliens tecnológicamente es prácticamente cero. En otras palabras: no trates de pelear. La pelea no sería “láser contra metralleta”, sería más como “armas nucleares contra trocitos de algodón”. El hecho de que aún estés vivo significa que no te quieren matar (por el momento). Relájate y aprovecha la situación.
No entres en pánico cuando los veas. Lucirán raro, si es que tienen cuerpos físicos reconocibles. Probablemente no se parecerán a nada que haya evolucionado en La Tierra (a menos que la evolución convergente efectivamente sea cierta). En cualquier caso, quédate quieto, actúa deliberadamente y con precaución.
2) Busca un medio de comunicación

No importa lo que Star Wars te haya enseñado, no hablarán tu idioma, y asume que tampoco tendrán telepatía. Puede que no se comuniquen con sonido y que ni siquiera puedan oír las frecuencias en las que hablamos. El lenguaje humano, con su sintaxis variada y provincial no te servirá. No me malinterpretes, siéntete libre de hablar, pero entiende que esto solo les indicará de manera general cómo sonamos. No podrás comunicar ideas verbalmente.
Si los aliens parecen responder a la luz visible (un golpe de suerte considerando la totalidad del espectro electromagnético), escribir es tu mejor opción. Para darte cuenta de si los aliens responden a la luz visible, analiza su tecnología. ¿Hay cosas diferenciadas por colores? ¿Brilla? ¿Está pulida? ¿Está decorada con algún tipo de texto? Si es así, genial, eso facilita las cosas. Si no, probablemente responden a otros tipos de radiación. Más difícil, pero no imposible. Necesitarás usar rocas u otros objetos tridimensionales para comunicarte.
Deberías tener siempre un lápiz (aunque no encuentres alienígenas). Si son ellos los que te proporcionan un dispositivo para escribir, probablemente no esté diseñado para tus pulgares oponibles.
3) Usa el único lenguaje que compartes con ellos: Ciencia
Específicamente, matemáticas. ¿Cómo más se puede resumir los últimos 10 mil años de descubrimientos científicos de una manera completamente universal? Los aliens no sabrán quién fue Pitágoras, pero te aseguro que conocen su teorema. Dibujar el triángulo a continuación les dirá a los visitantes, sin lugar a duda, que los humanos tenemos mente científica (si, algunos, pero ocultémoslo por ahora).

Dibuja el triángulo rectángulo. Eso si que les sacará una reacción interesante. Ponle las etiquetas mostradas. Si se parecen en algo a nosotros les va a encantar. ¿Olvidaste tu lápiz o los aliens solo responden a radiación gamma? Necesitarás improvisar. Si tienes un billete y monedas puedes ponerte creativo con eso. Dóblalo para hacer el triángulo rectángulo y etiqueta los lados con las monedas para probar que eres un maestro de la geometría.
Los aliens probablemente son extremadamente buenos en matemáticas y querrán enseñarte algunas cosas. Tanto tú como Einstein estarían en este momento fuera de su liga. No te sientas mal. Sería buena idea dejarles saber que te sientes más cómodo con números en base 10 (si no lo han deducido por tus manos). Si puedes escribir, o hacer marcas en la tierra, algo como esto debería ser suficiente:

El extraterrestre debería entender que somos una especie base 10 y, con algo de suerte, comenzarán a usar nuestro sistema numérico para hablarte de lógica. Puede que te pregunten cosas, desde describir el número Pi, a predecir números primos. Si no sabes, repite inmediatamente un gesto que indique que no tienes idea para que sepan que sobrepasaron tus capacidades individuales (Sugiero que te re-familiarices con conceptos de geometría básica y álgebra, antes que hagas pasar pena a La Tierra entera por no saber calcular el diámetro de un círculo).
4) Mantén estricto lenguaje científico, no cultural
Ten esto en mente. Ellos no sabrán quién fue Einstein, pero conocerán la relatividad. No lo llamarán “leyes de Newton”, pero entienden la conservación de la energía. No conocen a la Mona Lisa, pero saben que el hidrógeno tiene un protón. No sabrán nada de nuestras religiones, pero sabrán que Pi es un número irracional. No conocerán el nombre “Darwin”, pero estarán familiarizados con la selección natural. Entenderán binario, pero no sabrán qué es “0” o “1”. Si te envían un mensaje con solo dos caracteres repitiéndose, eso es binario. No importa cuál carácter es el cero o el uno. Una buena constante universal que mencionar es la velocidad de la luz, pero ten en mente que no sabrán lo que es un “metro” o un “segundo”. Conocerán los operadores matemáticos, pero no qué significan: “+” “-” “=”. Necesitarás resolver unos ejercicios matemáticos sencillos en su presencia para que entiendan.
5) Termina con sentimiento
Vamos bien. En este punto los aliens saben que eres más o menos inteligente. Pero ya es hora de terminar el encuentro. En hacerlo estarán involucradas dos cosas: 1) Expresar nuestro deseo de conocerlos y aprender sobre ellos y 2) Actuar como el vocero del resto del mundo
Comienza por dibujar algo como esto:

Le dejará saber a los visitantes que sabemos de astronomía. Pinta una órbita alrededor del tercer planeta desde el sol; así sabrán que entendemos nuestro lugar. Eso es muy importante. Haz de la órbita un óvalo, no un círculo y no uses flechas (probablemente no sepan qué son).
Expresarles que hemos descubierto nuestro lugar en el universo es absolutamente clave. Les mostrará que somos curiosos, científicos y dispuestos a aprender más sobre el cosmos.
Para finalizar, ¡muestra algo de humildad!
Necesitarás dejarle saber a los aliens que hemos descubierto nuestro origen evolutivo. Seas quien seas, aparta tus sentimientos personales aquí: NO VEAS A UN EXTRATERRESTRE A LA CARA (si tiene) Y LE DIGAS QUE EL UNIVERSO FUE CREADO PARA TI. Un buen número de científicos cree que esta puede ser la mayor prueba de inteligencia cósmica: La métrica por la cual todas las especies avanzadas miden la consciencia.
¿Crees personalmente que fuiste diseñado por una inteligencia sobrenatural? Pues guárdatelo por 10 minutos - por favor - y dibuja algo remotamente parecido a lo que está a continuación que muestre un incremento en complejidad hasta llegar al ser humano y otras especies actuales. NO falles la prueba cósmica de inteligencia por toda la especie humana.

6) Vuelve a casa
Terminó lo más difícil, hora de volver a casa y convertirte en el humano más famoso que haya vivido. Sin embargo, ahora tu papel se voltea, tienes que decirle a tus compañeros humanos lo que has vivido. Ten esto en mente:
Trata de que te dejen en una ciudad grande. Dirígelos como puedas a la ciudad más grande más cercana. Será difícil ya que no saben lo que es un kilómetro, o un país, o el norte y el sur, o la latitud y la longitud. Apuntar con las manos tampoco te ayudará mucho. Trata de dibujar un mapamundi, o al menos la parte local del mapa, tan parecido a la realidad como puedas, y destaca los edificios de la ciudad.
Involucra a los noticieros locales. No te “aguantes” hasta hablar con el presidente, o alguna estupidez similar. Habrá mucha gente que te perjudicará si tienen la oportunidad (políticos, militares, religiosos). Asegúrate de que cada reportero tenga tu foto, que cada periódico sepa que los visitantes son pacíficos y que cada noticiero sepa que eres una persona normal en una situación extraordinaria.
Reitero. No digas una estupidez. Si te dejan frente a una multitud, que tus primeras palabras no sean “los marcianos llegaron ya”. La humanidad no merece eso. Que tus palabras inmortales sean algo simple como “Son pacíficos” o “Hemos hecho contacto”. Algo que se pueda colocar en una placa. No importa si te sueltan en un país extranjero, alguien anotará lo que dijiste. No intentes hablar en tu terrible francés si te dejan en París.
En efecto, es bueno estar preparado. Te deseo buena suerte compañero humano. Hazlo bien, si eres tú el seleccionado por el azar, y deja bien parada a toda la humanidad.

El ser humano se ha convertido en la forma de vida “dominante” del planeta en virtud de su capacidad para entender el medio ambiente, en combinación con la habilidad para transmitir ese conocimiento a otros. En esta “carrera armamentista” evolutiva, han sido tan importantes nuestros pulgares oponibles como nuestros grandes cerebros, y las cuerdas vocales que facilitan nuestra precisa forma de comunicación. El resto es el resultado inevitable: nos inventamos un lenguaje escrito y los medios para conservar la información. Nos adaptamos a diferentes climas y ambientes guiados por una necesidad instintiva por explorar nuestro entorno y, sobre todo, conocerlo. La evolución nos convirtió en investigadores pues no saber cómo funcionaba la naturaleza era una buena manera de terminar muerto y no pasar tus genes a la próxima generación. Era importante entender a qué distancia atacaba el tigre, en qué fecha crecían los frutos, por qué caudales corría el líquido que resultaba vital para la existencia.

ÉRAMOS CAZADORES Y RECOLECTORES
Por 200.000 años hemos explorado este planeta, adaptándonos a cada paso, con mucha dificultad, a la dura realidad de la vida. Recientemente, hace unos 10 mil años, comenzamos a asentarnos en poblados estratégicamente colocados (normalmente cerca de un río), cambiando radicalmente el paradigma: ya no nos moveríamos buscando las mejores condiciones, ahora adaptaríamos un sitio a nuestras necesidades. El experimento ha resultado a todas luces exitoso, nuestras ciudades se han vuelto inmensas, somos más de lo que nunca habíamos sido y vivimos vidas más largas y abundantes – al menos, en comparación con nuestros ancestros remotos. De no haberse presentado esa necesidad y capacidad de aprender, estamos de acuerdo, la mayoría de los seres humanos que vivimos actualmente nunca habría tenido la oportunidad de nacer, si acaso alguno.

AÚN FALTA POR APRENDER, PERO AHÍ VAMOS
La ciudad, y la acumulación tecnológica en las mismas, hace progresivamente más “fácil” la vida del ser humano – ya no cada individuo tiene que cazar su propia comida (aunque haya que trabajar por ella), no nacen ya muertos la mayoría de los bebés. El trabajo de relativamente pocos individuos puede maximizarse para atender las necesidades de muchos y soportar su estilo de vida. El desafortunado efecto de esta relativa abundancia es que la mayoría de las personas en la actualidad parecen haber perdido esa “necesidad de saber” que salvó la vida de sus ancestros. Los resultados son obvios: tenemos negadores de la evolución, del alunizaje, del calentamiento global, de la vacunación, de la importancia de la exploración espacial, entre otros interesantes temas. Algunos de estos son relativamente inofensivos – más que todo por no estar muy extendidos – pero otros, como la vacunación, pueden tener consecuencias fatales. Bien lo dijo Sagan – a quien gusto de citar con frecuencia – al afirmar:
“En una sociedad completamente dependiente de la ciencia y la tecnología, hemos dispuesto las cosas de tal forma que casi nadie entiende la ciencia y la tecnología. Esta es una receta para el desastre. Podemos sobrellevarla por el momento, pero tarde o temprano esta mezcla combustible de ignorancia y poder nos explotará en la cara”

EN FOTO —> DESASTRE
Es por ello que propongo aquí que cada ser humano pase por el Test de la Razón al alcanzar la edad de votación, para GANAR el derecho a opinar sobre el curso futuro de la sociedad a la que pertenece. No pretendo ser un experto sobre lo que debe evaluarse en este test, pero me atreveré a sugerir acá 12 preguntas esenciales que opino deberían estar presentes:
(Advertencia: Mis discusiones con creyentes han….. influido sobre mi selección)
Para ponerla fácil, y que todos puedan participar en el sistema democrático, de las 4 opciones de respuesta solo UNA es errónea. ¿Qué más se puede pedir?
Ahí está. 12 preguntas que todo ser humano debería poder responder correctamente. Increíblemente, en muchos sitios son las opciones “4” las opiniones dominantes en la población. ¿Qué tal ustedes? ¿Podrían pasar el Test de la Razón? ¿Faltaron preguntas? Déjanos saber en los comentarios o en las redes sociales Facebook y Twitter.

Quizá estamos en Marte por la magnificencia de la ciencia que se puede hacer allí - las puertas del mundo maravilla se abren en nuestro tiempo. Quizá estamos en Marte porque tenemos que estarlo, porque hay un impulso nomádico profundo colocado dentro de nosotros por el proceso evolutivo. Venimos, después de todo, de cazadores y recolectores, y por el 99,9% de nuestra estancia en La Tierra hemos sido viajeros (la “ciudad” es una invención muy reciente), y puede que el próximo sitio al cual viajar sea Marte. Pero, cualquiera que sea la razón para que estén en Marte, estoy feliz de que estén allí. Y quisiera estar allí con ustedes.
Carl Sagan — Mensaje grabado antes de su muerte para los futuros habitantes de Marte
El Curiosity es un paso más para el cumplimiento de la meta: Un ser humano pisará Marte y, como Sagan lo hizo en su momento, espero estar vivo para presenciar y compartir ese logro.
Me permito felicitar a los científicos involucrados, por supuesto, es su esfuerzo, habilidad y dedicación los que han puesto a ese rover en suelo marciano. Pero así como compartimos sus fracasos e intentos fallidos, unámonos también en la felicidad de este gran paso. El triunfo es de todos: de cada persona que se apasiona y es estudioso de la ciencia, de cada divulgador de la misma, de todos los que apoyan y exigen la empresa científica en su legislación local. El Curiosity también es un logro para cada niño que gracias a él pueda ser inspirado a desarrollar una carrera en ciencias e ingeniería, trayendo desarrollo a su comunidad. Es un logro para cada ser humano que ha vivido, desde hace 200 mil años, y se ha preguntado sobre ese pálido punto rojizo en el firmamento. Es un logro de Newton, de Einstein, de Kepler y de todas las mentes que han visto hacia afuera y han tratado de entender.
En fin, gracias al esfuerzo de muchos, hoy nuestra especie está un poco más cerca que ayer de llamarse interplanetaria, con todo lo que esto implica.
Sagan estaría orgulloso y, en esto, como en muchas otras cosas, deberíamos seguir su ejemplo.